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CON EL DEBIDO RESPETO Somos varios los colectivos que gustamos de salir al monte a realizar nuestras actividades disfrutando del aire libre y la naturaleza y, a poder ser, con nuestros amigos. Además de los cazadores, están los ciclistas, motoristas, quads, paseantes, seteros, etc. Somos muchos los que tras una semana de trabajo, por lo general encerrados, esperamos con ansia el fin de semana para salir al aire libre, y debemos respetarnos unos a otros para disfrutarlo con tranquilidad y plenamente. Evidentemente, las condiciones de unos y otros no son las mismas. Los cazadores, tenemos tan solo unos pocos días al año para disfrutar de nuestra actividad, y además son días concretos y en una época determinada, ha de ser así por el bien de la fauna y el futuro del deporte que nos gusta, y no podemos salir al monte el día que queremos. Además tan solo podemos hacerlo en un sitio determinado, es decir, no podemos ir aquí o allí según nos parezca, tan solo podemos salir a cazar dentro del coto al que pertenecemos, las cosas están así. Para poder realizar nuestra actividad, tenemos que alquilar un terreno, un monte, como coto de caza, por lo que pagamos un alquiler, tenemos que pagar unas tasas, además, individualmente, tenemos que tener nuestro permiso de armas, para el cual hay que pasar un examen y por supuesto pagar un dinero, como por la licencia de caza, guía de pertenencia de armas, seguro, cartilla del perro, vacunas, chips, etc, todo ello necesario y obligatorio para poder salir a cazar. Sin embargo, el resto de colectivos carecen de estos requisitos y limitaciones, pueden salir al lugar que les apetezca el día que quieran, y si no me equivoco, no necesitan ningún examen, licencia, alquiler, tasa, ni nada parecido. Puede que en el caso de los quads, los permisos necesarios para vehículos a motor, pero eso también lo tenemos que cumplir para nuestros coches. Estaremos de acuerdo, que todos tenemos derecho a disfrutar del monte, lo único que pedimos los cazadores, es que teniendo en cuenta nuestros inconvenientes y limitaciones se nos respete un poco, y se nos permita realizar nuestra actividad con tranquilidad. Especialmente en las batidas de caza mayor, la actividad de otros colectivos no solo es molesta y puede dar al traste con toda la preparación que llevan y con la ilusión de un gran grupo de personas, sino que además puede resultar peligroso para esos colectivos, algo que parecen no tener en cuenta. Imaginemos una rehala de perros (todos ellos vacunados, con chip y cartilla, y el carro donde se transportan legalizado, lo que también son gastos además de limpiarlos, atenderlos y alimentarlos durante todo el año, para disfrutarlos unos pocos días) persiguiendo a una manada de jabalís por el monte para conducirlos a los puestos. La manada cruza un camino que pasa por dentro de la zona que se está batiendo, y los perros detrás. La mala suerte quiere que en ese momento pasen por allí un grupo de ciclistas, que son arrollados bien por los jabalís o bien por los perros. Las lesiones están aseguradas. No hace muchos días, unos compañeros nuestros tuvieron que sacrificar a uno de sus mejores perros. Solo un cazador puede entender lo que siente otro cazador que tiene que tomar esa determinación. Suponemos que uno de los constantes quad que se pasan por nuestras batidas, fuel el causante del atropello que le causó lesiones irreparables en el momento que fue encontrado. Puede que si ese conductor hubiese avisado en el momento del atropello se hubiese podido hacer algo, o puede que no, pero de esta manera ya no había solución. Si en vez de ser un quad, hubiese sido una bicicleta o una moto, posiblemente las lesiones hubiesen sido al contrario. En otra ocasión, un gran jabalí se acerca al puesto perseguido a cierta distancia por los perros, escucha los ruidos y voces de un grupo de ciclistas que en ese momento se les ocurre pasar por allí a pesar de las indicaciones, y en vez de seguir su camino opta por esconderse en la espesura. Al poco llegan los perros, y el jabalí por no salir al descubierto habiendo oído gente, se enfrenta con los perros hiriendo gravemente a varios de ellos. Hay que dejar la cacería para llevar los perros a coser. También hay que tener en cuenta la cantidad de armas cargadas que se colocan en estas cacerías, la mayoría rifles de caza, armas altamente peligrosas por su potencia y alcance. Nunca se dispara hacia caminos, pero siempre está la posibilidad de un disparo accidental o un desafortunado rebote. Todos estos problemas son muy sencillos y fáciles de evitar, las batidas siempre están señalizadas con tablillas que lo advierten, hay que respetarlas y optar por otro sitio donde pasear, montar en bici o correr en quad. El monte es muy grande y seguro que cabemos todos, cualquier otro colectivo de los que salen al campo, no tiene ninguna dificultad en elegir otra zona donde realizar su actividad, nosotros tenemos que decidirlo con antelación para organizarlo todo, y son zonas muy concretas las que podemos usar para esta actividad. También hay que tener en cuenta, que según la ley de montes no puede realizarse ninguna actividad que moleste o impida realizar otra. Nosotros no podemos cambiarnos de sitio, el resto de colectivos si. Además la caza paga un alquiler por el monte y unas tasas, el resto de colectivos no. Según esta normativa, pueden ser sancionados por entrar en una zona de batida, esperemos que no tengamos que llegar al extremo de llamar a la guardia civil. Tengamos todos un poco de sentido común, antes de que tenga que ocurrir una desgracia para tomar medidas.
Ésta señal debe
respetarse siempre. Para evitar peligro para nosotros mismos, y arruinar
el día a los demás, se debe elegir otro camino para nuestra
actividad, que el monte es muy grande. Únicamente en caso de
emergencia, y con toda la precaución posible, deberíamos
de saltarnos el aviso. |
Unos versos enviados por José López: Le
siguió por umbrías y solanas buscando sin odio.
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